Antes de decidir hacia dónde ir, detente a ver dónde estás

Antes de decidir hacia dónde ir —en lo emocional o en un negocio— hay que detenerse a ver honestamente dónde estamos parados; resolver todo no es lo mismo que estar bien.

Antes de decidir hacia dónde ir —en lo emocional o en un negocio— hay que detenerse a ver honestamente dónde estamos parados; resolver todo no es lo mismo que estar bien.